LOS RIÑONES Y LAS VÍAS URINARIAS
La salud de los riñones depende, en gran medida, de un buen régimen alimenticio.
De hecho, las enfermedades que los afectan son provocados, muchas veces, por la mala alimentación.
Es decir, la ingestión de productos nocivos o el hábito de comer en exceso.
Conozca qué alimentos son perjudiciales y cuáles son beneficiosos para su buen funcionamiento.
¿Qué función cumplen?
Nuestro organismo posee dos riñones, uno a cada lado del cuerpo, ubicados detrás de las últimas costillas.
Miden unos 10 a 12 cm de alto y pesan alrededor de 150 gr.
El tejido renal está compuesto de cuerpos especiales, llamados nefrones (ver cuadro).
Su función principal es filtrar la sangre (entre 178 y 180 litros diarios, cada uno), y producir la orina (entre 1 y 1.5 litro por día), que permite eliminar sustancias excedentes o nocivas disueltas en el agua. Los riñones cumplen, además, una función reguladora del medio interno (la sangre y los líquidos corporales y de las sustancias útiles (en especial las sales y la glucosa) son reabsorbidas y devueltas a la corriente sanguínea; esto mantiene en equilibrio sus proporciones, de acuerdo con las necesidades del organismo.
Del riñón nacen las vías urinarias. Los uréteres son los conductos por los que sale y baja la orina de los riñones. La vejiga urinaria tiene forma de bolsa y actúa un líquido para la protección de los espermatozoides.
Los riñones y las vías urinarias son piezas clave para la salud del organismo. Si el filtro, o los conductos, funcionan mal, las sustancias nocivas contaminan los tejidos renales, volverán a la sangre - y de allí a todo el cuerpo- , o se propagarán a través de los tejidos y originarán, tarde o temprano, diversas enfermedades, algunas de extrema enfermedad.
LAS ENFERMEDADES
Como toda máquina orgánica, si forzamos el trabajo de los riñones y las vías urinarias, tarde o temprano fallarán.
Las dolencias comienzan como irritación, luego se produce inflamación circunstancial o crónica, que puede llegar hasta el colapso parcial o total de los riñones.
La inflamación del tejido renal se denomina nefritis y se manifiesta, entre otros síntomas, con dolor y con orina sucia. La de la vejiga urinaria se llama cistitis y se caracteriza por el deseo casi permanente de orinar, aun cuando la micción sea muy escasa.
LOS NEFRONES
Cada riñón está formado por millones de pequeñas unidades, llamadas nefrones, que actúan como una especie de microfiltros de la sangre y de producción de orina. Los nefrones están formados por una parte con forma de ovillo, y por un tubo largo y fino que se enrolla varias veces sobre sí mismo.
La nefrosis es el colapso del tejido renal, y representa una etapa de mucha mayor gravedad.
Otra enfermedad renal muy común son los cálculos o litiasis. Cuando el riñón no puede disolver en el agua una parte de las sales, la urea y las sustancias nocivas, éstas se solidifican formando primero arenilla -que origina irritación y dolor- y, luego, piedras de mayor tamaño que obstaculizan las vías urinarias.

El cólico renal (que provoca dolores muy agudos e intensos) se produce cuando se obstruye el uréter, y éste se contrae con espasmos para expulsar el cuerpo extraño.
LOS ENEMIGOS
Como toda máquina orgánica, si forzamos el trabajo de los riñones y las vías urinarias, tarde o temprano fallarán.
En primer lugar, esto puede suceder por el hábito de comer en exceso, por encima de nuestras necesidades, lo que hará que tanto el aparato digestivo como el excretor (del que los riñones forman parte) vean recargadas sus funciones. Una persona necesita entre 2500 y 3000 calorías diarias, según su físico y su actividad.
Por otra parte determinados alimentos son enemigos del buen funcionamiento renal, por la gran cantidad de sustancias nocivas que contienen como por ejemplo los fiambres y embutidos, el chocolate y las golosinas, las conservas y los productos industrializados, en general.
También atentan contra la salud renal la sal y los condimentos, el té y el café, la manteca y los quesos salados, las bebidas alcohólicas y las gaseosas.
Por supuesto, por razones de hábito, necesidad o gusto, no siempre se pueden eliminar todos esos elementos de nuestra dieta.
Lo que hay que considerar es en reducir al mínimo su consumo.
Otra forma natural de aliviar el trabajo renal son los baños de vapor. Al menos una vez a la semana y por períodos de 10 a 15 minutos.
Ya que abren los poros de la piel y permiten una buena acción depuradora.
LOS ALIADOS
Otros alimentos, por el contrario, son imprescindibles para mantener la salud de los riñones. Estos alimentos, en general, actúan como desinfectantes, depuradores y antitóxicos y, por eso, son sus aliados.
Ellos son: el ajo, el apio, el berro, la cebolla, el limón, la naranja, la pera, la sandía, el pepino y las uvas.
Inclúyalos en su dieta, ya que representan una valiosa ayuda para el buen funcionamiento renal.
Sin llegar al nivel de los anteriores, la siguiente lista incluye una amplia gama de alimentos, de acción beneficiosa y permite elaborar una dieta bastante completa: tomate, zanahoria, berenjena, aceitunas y aceite de oliva, quesos duros, puerro, nuez moscada, verduras de hoja, calabaza, manzana, piña (ananá), plátano (banana), ciruelas, fresas (frutillas) y cerezas, perejil, lentejas, papa, trigo y harina integral, miel, polen y jalea real, remolacha y coliflor.
La vida sedentaria, el encierro y la falta de ejercicio son enemigos de la salud en general, y también de la de los riñones.A la inversa, el sol y el aire libre, las caminatas, el ejercicio físico y los deportes son beneficiosos, porque ayudan a expulsar, mediante el sudor, grandes cantidades de sustancias tóxicas.Además, permiten mantener en buena forma el organismo y ayudan a lograr un peso adecuado.Otra forma natural de aliviar el trabajo renal son los baños de vapor, al menos una vez a la semana, y por períodos de 10 a 15 minutos, ya que abren los poros de la piel y permiten una buena acción depuradora.

LITIASIS
La palabra litiasis procede del griego λιθίασης.
En medicina, litiasis es la formación de cálculos en alguna vía excretora. Los cálculos se denominan más específicamente según el órgano donde se forman: ▪ Aparato urinario: urolitiasis. El término incluye los cálculos formados o alojados en cualquier parte del aparato urinario, si bien dependiendo de su localización pueden adoptar distintos nombres como es el de nefrolitiasis cuando hablamos de cálculos en el riñón. ▪ Vía biliar: colelitiasis cuando se ubica en la vesícula biliar, si se ubica en las vías biliares se trata de una coledocolitiasis. ▪ Glándulas salivares: sialolitiasis. La litiasis vesicular es una de las enfermedades más antiguas que se conocen, incluso se han hallado momias egipcias que habían padecido esta enfermedad. El material que compone estos cálculos puede tener una preeminencia de calcio y fosfatos, lo cual los hace extremadamente duros. Existen otros cálculos de consistencia más blanda, con abundancia de grasas en su formación, lo que los hace más blandos. Como ejemplo podemos decir que el 80% de los cálculos de vesícula son de colesterol.
Litiasis vesicular
La litiasis vesicular es una de las enfermedades más antiguas que se conocen, incluso se han hallado momias egipcias que habían padecido esta enfermedad.
El material que compone estos cálculos puede tener una preeminencia de calcio y fosfatos, lo cual los hace extremadamente duros. Existen otros cálculos de consistencia más blanda, con abundancia de grasas en su formación, lo que los hace más blandos.
Como ejemplo podemos decir que el 80% de los cálculos de vesícula son de colesterol. Su tamaño puede variar desde el de un grano de sal fina al de una pelota de golf. Un paciente puede tener un solo cálculo o cientos de ellos.
Litiasis renal
Los términos cálculo renal, nefrolitiasis, litiasis renal y piedra en el riñón se refieren a la formación de un trozo de material sólido compuesto de sales de fosfato y carbonato cálcico o úricas, dentro del riñón a partir de sustancias que están en la orina.
La piedra se puede quedar en el riñón o puede desprenderse e ir bajando a través del tracto urinario. La intensidad de la sintomatología (dolor) está generalmente relacionada con el tamaño del cálculo. En ocasiones se produce su expulsión casi sin sintomatología.
Los cálculos pueden quedarse trabados en uno de los uréteres, en la vejiga, o en la uretra, produciendo la sintomatología de dolor (cólico nefrítico), disuria (dificultad al orinar), o signos como hematuria (presencia de sangre en la orina).
1) Cálculos de calcio
Es el tipo de piedra más común. El calcio es un mineral que forma parte de nuestra dieta normal. El calcio que no se necesita para los huesos y los músculos pasa a los riñones. En la mayoría de las personas, los riñones eliminan ese calcio que sobra junto con el resto de la orina. Las personas que forman piedras de calcio retienen ese calcio en los riñones. El calcio que no se elimina se une a otros desperdicios para formar una piedra.
La nefrolitiasis por cálculos de sales de calcio representan entre el 75 % y el 85 % de todos los tipos, es más frecuente en varones; y los tipos de sales son las de oxalato de calcio y las de fosfato de calcio, esta última puede ser en forma de hidroxiapatita o en forma de brushita.
La edad de inicio de formación de estos cálculos está generalmente entre los 20 y los 39 años de edad.
2) Cálculos de ácido úrico
Se puede formar cuando hay demasiado ácido en la orina (pH < 5,4), debido a un exceso de ácido úrico en la sangre.
Representan entre el 5 % y el 10 % de los casos de nefrolitiasis, y es más frecuente en varones. Las personas con cálculos de ácido úrico pueden tener o no gota, la frecuencia de gota en este grupo es de 50 %.
3) Cálculos de cistina
Son poco comunes. La cistina es una de las sustancias que forman los músculos, nervios y otras partes del cuerpo. La cistina se puede acumular en la orina hasta formar una piedra. La enfermedad que causa la formación de piedras de cistina es hereditaria.
Son muy poco comunes (1 % de las nefrolitiasis) y son el producto de un transporte defectuoso de aminoácidos dibásicos (cisteina → disulfuro de cisteía o cistina y la lisina ornitina, arginina) en el intestino y en los túbulos renales.
4) Cálculos de estruvita
También conocida como triple fosfato, puede formarse después de una infección del sistema urinario o por presencia de cuerpos extraños en este sistema. Estas piedras contienen el mineral magnesio y el producto de desperdicio, amoníaco además de fosfato.
Este tipo de piedras es producto de la infección del tracto urinario por bacterias productoras de ureasa como Proteus. producen un cálculo míxto: carbonato de calcio (CaCO3) y estruvita (MgNH4PO4) el cual forma un cristal en forma de «Tapa de féretro» (prismas rectangulares). Es frecuente en mujeres. Pueden producir una concreción en «asta de ciervo» en el interior de los riñones.
Los cálculos renales pueden ser tan diminutos como un granito de arena o tan grandes como una perla. Incluso algunas piedras pueden tener el tamaño de una pelota de golf. La superficie de la piedra puede ser lisa o con picos. Por lo general son de color amarillo o marrón. Es posible que la ingestión de algunas pastillas como L-carnitina o populares preparados vitamínicos con calcio o magnesio ayude a la aparición de las piedras.
La salud de los riñones depende, en gran medida, de un buen régimen alimenticio.
De hecho, las enfermedades que los afectan son provocados, muchas veces, por la mala alimentación.
Es decir, la ingestión de productos nocivos o el hábito de comer en exceso.
Conozca qué alimentos son perjudiciales y cuáles son beneficiosos para su buen funcionamiento.
¿Qué función cumplen?
Nuestro organismo posee dos riñones, uno a cada lado del cuerpo, ubicados detrás de las últimas costillas.
Miden unos 10 a 12 cm de alto y pesan alrededor de 150 gr.
El tejido renal está compuesto de cuerpos especiales, llamados nefrones (ver cuadro).
Su función principal es filtrar la sangre (entre 178 y 180 litros diarios, cada uno), y producir la orina (entre 1 y 1.5 litro por día), que permite eliminar sustancias excedentes o nocivas disueltas en el agua. Los riñones cumplen, además, una función reguladora del medio interno (la sangre y los líquidos corporales y de las sustancias útiles (en especial las sales y la glucosa) son reabsorbidas y devueltas a la corriente sanguínea; esto mantiene en equilibrio sus proporciones, de acuerdo con las necesidades del organismo.
Del riñón nacen las vías urinarias. Los uréteres son los conductos por los que sale y baja la orina de los riñones. La vejiga urinaria tiene forma de bolsa y actúa un líquido para la protección de los espermatozoides.
Los riñones y las vías urinarias son piezas clave para la salud del organismo. Si el filtro, o los conductos, funcionan mal, las sustancias nocivas contaminan los tejidos renales, volverán a la sangre - y de allí a todo el cuerpo- , o se propagarán a través de los tejidos y originarán, tarde o temprano, diversas enfermedades, algunas de extrema enfermedad.
LAS ENFERMEDADES
Como toda máquina orgánica, si forzamos el trabajo de los riñones y las vías urinarias, tarde o temprano fallarán.
Las dolencias comienzan como irritación, luego se produce inflamación circunstancial o crónica, que puede llegar hasta el colapso parcial o total de los riñones.
La inflamación del tejido renal se denomina nefritis y se manifiesta, entre otros síntomas, con dolor y con orina sucia. La de la vejiga urinaria se llama cistitis y se caracteriza por el deseo casi permanente de orinar, aun cuando la micción sea muy escasa.
LOS NEFRONES
Cada riñón está formado por millones de pequeñas unidades, llamadas nefrones, que actúan como una especie de microfiltros de la sangre y de producción de orina. Los nefrones están formados por una parte con forma de ovillo, y por un tubo largo y fino que se enrolla varias veces sobre sí mismo.La nefrosis es el colapso del tejido renal, y representa una etapa de mucha mayor gravedad.
Otra enfermedad renal muy común son los cálculos o litiasis. Cuando el riñón no puede disolver en el agua una parte de las sales, la urea y las sustancias nocivas, éstas se solidifican formando primero arenilla -que origina irritación y dolor- y, luego, piedras de mayor tamaño que obstaculizan las vías urinarias.

El cólico renal (que provoca dolores muy agudos e intensos) se produce cuando se obstruye el uréter, y éste se contrae con espasmos para expulsar el cuerpo extraño.
LOS ENEMIGOS
Como toda máquina orgánica, si forzamos el trabajo de los riñones y las vías urinarias, tarde o temprano fallarán.
En primer lugar, esto puede suceder por el hábito de comer en exceso, por encima de nuestras necesidades, lo que hará que tanto el aparato digestivo como el excretor (del que los riñones forman parte) vean recargadas sus funciones. Una persona necesita entre 2500 y 3000 calorías diarias, según su físico y su actividad.Por otra parte determinados alimentos son enemigos del buen funcionamiento renal, por la gran cantidad de sustancias nocivas que contienen como por ejemplo los fiambres y embutidos, el chocolate y las golosinas, las conservas y los productos industrializados, en general.
También atentan contra la salud renal la sal y los condimentos, el té y el café, la manteca y los quesos salados, las bebidas alcohólicas y las gaseosas.
Por supuesto, por razones de hábito, necesidad o gusto, no siempre se pueden eliminar todos esos elementos de nuestra dieta.
Lo que hay que considerar es en reducir al mínimo su consumo.
Otra forma natural de aliviar el trabajo renal son los baños de vapor. Al menos una vez a la semana y por períodos de 10 a 15 minutos.
Ya que abren los poros de la piel y permiten una buena acción depuradora.
LOS ALIADOS
Otros alimentos, por el contrario, son imprescindibles para mantener la salud de los riñones. Estos alimentos, en general, actúan como desinfectantes, depuradores y antitóxicos y, por eso, son sus aliados.Ellos son: el ajo, el apio, el berro, la cebolla, el limón, la naranja, la pera, la sandía, el pepino y las uvas.
Inclúyalos en su dieta, ya que representan una valiosa ayuda para el buen funcionamiento renal.
Sin llegar al nivel de los anteriores, la siguiente lista incluye una amplia gama de alimentos, de acción beneficiosa y permite elaborar una dieta bastante completa: tomate, zanahoria, berenjena, aceitunas y aceite de oliva, quesos duros, puerro, nuez moscada, verduras de hoja, calabaza, manzana, piña (ananá), plátano (banana), ciruelas, fresas (frutillas) y cerezas, perejil, lentejas, papa, trigo y harina integral, miel, polen y jalea real, remolacha y coliflor.
SUGERENCIAS PARA UNA BUENA SALUD RENAL
La vida sedentaria, el encierro y la falta de ejercicio son enemigos de la salud en general, y también de la de los riñones.A la inversa, el sol y el aire libre, las caminatas, el ejercicio físico y los deportes son beneficiosos, porque ayudan a expulsar, mediante el sudor, grandes cantidades de sustancias tóxicas.Además, permiten mantener en buena forma el organismo y ayudan a lograr un peso adecuado.Otra forma natural de aliviar el trabajo renal son los baños de vapor, al menos una vez a la semana, y por períodos de 10 a 15 minutos, ya que abren los poros de la piel y permiten una buena acción depuradora.
Luego de estos baños es conveniente también una sesión de masajes, que favorecen la circulación.
Todas estas sugerencias sencillas, junta a una dieta adecuada, están dentro de las posibilidades de ser realizados por cualquier persona que desee cuidar su salud.
PLANTAS Y HIERBAS PARA PREVENIR Y ALIVIAR DOLENCIAS RENALES
Algunas plantas y hierbas medicinales poseen cualidades extraordinarias para prevenir dolencias renales, para aliviarlas, o colaborar en su curación.
Anís: favorece la eliminación de sustancias tóxicas . Hierva 50 gr. en un litro de agua y beba tres tazas diarias.
Ginseng: actúa como depurativo, diurético y desinflamatorio. Hierva 40 gr. de la raíz en un litro de agua y tome una taza luego de cada comida.
Grama: excelente contra dolores y acidez de la orina. Hierva 30 gr. en un litro de agua y tome cuatro tazas diarias.
Hinojo: indicado contra inflamaciones, dolores e intoxicaciones leves. Hierva 15 gr. de la raíz en dos litros de agua y beba una taza por día.
Malva: favorece la expulsión de sustancias tóxicas. También está indicado en casos de dolores y malestares leves. Hierva 50gr. en un litro de agua. Tome dos tazas por la mañana y una antes de la cena.
Menta: tiene acción preventiva y es indicada para todos los malestares leves. Hierva 40 gr. en dos litros de agua y beba una taza antes de cada comida.
Romero: contra infecciones y dolores. Hierva 30 gr. en un litro de agua y tome tres tazas diarias.
Salvia: es depurativa, calmante y diurética. Hierva 50 gr. en dos litros de agua y beba dos tazas diarias.
Saúco: de acción depurativa. Hierva 30 gr. en un litro de agua y beba dos tazas por día .
Valeriana: para malestares generales leves. Hierva 30 gr. en un litro de agua y beba dos tazas diarias.
Zarzaparrilla: contra la orina sucia y las intoxicaciones. Hierva 20gr en dos litros de agua y beba una taza por día.

LITIASISLa palabra litiasis procede del griego λιθίασης.
En medicina, litiasis es la formación de cálculos en alguna vía excretora. Los cálculos se denominan más específicamente según el órgano donde se forman: ▪ Aparato urinario: urolitiasis. El término incluye los cálculos formados o alojados en cualquier parte del aparato urinario, si bien dependiendo de su localización pueden adoptar distintos nombres como es el de nefrolitiasis cuando hablamos de cálculos en el riñón. ▪ Vía biliar: colelitiasis cuando se ubica en la vesícula biliar, si se ubica en las vías biliares se trata de una coledocolitiasis. ▪ Glándulas salivares: sialolitiasis. La litiasis vesicular es una de las enfermedades más antiguas que se conocen, incluso se han hallado momias egipcias que habían padecido esta enfermedad. El material que compone estos cálculos puede tener una preeminencia de calcio y fosfatos, lo cual los hace extremadamente duros. Existen otros cálculos de consistencia más blanda, con abundancia de grasas en su formación, lo que los hace más blandos. Como ejemplo podemos decir que el 80% de los cálculos de vesícula son de colesterol.
Litiasis vesicular
La litiasis vesicular es una de las enfermedades más antiguas que se conocen, incluso se han hallado momias egipcias que habían padecido esta enfermedad.
El material que compone estos cálculos puede tener una preeminencia de calcio y fosfatos, lo cual los hace extremadamente duros. Existen otros cálculos de consistencia más blanda, con abundancia de grasas en su formación, lo que los hace más blandos.
Como ejemplo podemos decir que el 80% de los cálculos de vesícula son de colesterol. Su tamaño puede variar desde el de un grano de sal fina al de una pelota de golf. Un paciente puede tener un solo cálculo o cientos de ellos.
Litiasis renal
Los términos cálculo renal, nefrolitiasis, litiasis renal y piedra en el riñón se refieren a la formación de un trozo de material sólido compuesto de sales de fosfato y carbonato cálcico o úricas, dentro del riñón a partir de sustancias que están en la orina.
La piedra se puede quedar en el riñón o puede desprenderse e ir bajando a través del tracto urinario. La intensidad de la sintomatología (dolor) está generalmente relacionada con el tamaño del cálculo. En ocasiones se produce su expulsión casi sin sintomatología.
Los cálculos pueden quedarse trabados en uno de los uréteres, en la vejiga, o en la uretra, produciendo la sintomatología de dolor (cólico nefrítico), disuria (dificultad al orinar), o signos como hematuria (presencia de sangre en la orina).
1) Cálculos de calcio
Es el tipo de piedra más común. El calcio es un mineral que forma parte de nuestra dieta normal. El calcio que no se necesita para los huesos y los músculos pasa a los riñones. En la mayoría de las personas, los riñones eliminan ese calcio que sobra junto con el resto de la orina. Las personas que forman piedras de calcio retienen ese calcio en los riñones. El calcio que no se elimina se une a otros desperdicios para formar una piedra.
La nefrolitiasis por cálculos de sales de calcio representan entre el 75 % y el 85 % de todos los tipos, es más frecuente en varones; y los tipos de sales son las de oxalato de calcio y las de fosfato de calcio, esta última puede ser en forma de hidroxiapatita o en forma de brushita.
La edad de inicio de formación de estos cálculos está generalmente entre los 20 y los 39 años de edad.
2) Cálculos de ácido úrico
Se puede formar cuando hay demasiado ácido en la orina (pH < 5,4), debido a un exceso de ácido úrico en la sangre.
Representan entre el 5 % y el 10 % de los casos de nefrolitiasis, y es más frecuente en varones. Las personas con cálculos de ácido úrico pueden tener o no gota, la frecuencia de gota en este grupo es de 50 %.
3) Cálculos de cistina
Son poco comunes. La cistina es una de las sustancias que forman los músculos, nervios y otras partes del cuerpo. La cistina se puede acumular en la orina hasta formar una piedra. La enfermedad que causa la formación de piedras de cistina es hereditaria.
Son muy poco comunes (1 % de las nefrolitiasis) y son el producto de un transporte defectuoso de aminoácidos dibásicos (cisteina → disulfuro de cisteía o cistina y la lisina ornitina, arginina) en el intestino y en los túbulos renales.
4) Cálculos de estruvita
También conocida como triple fosfato, puede formarse después de una infección del sistema urinario o por presencia de cuerpos extraños en este sistema. Estas piedras contienen el mineral magnesio y el producto de desperdicio, amoníaco además de fosfato.
Este tipo de piedras es producto de la infección del tracto urinario por bacterias productoras de ureasa como Proteus. producen un cálculo míxto: carbonato de calcio (CaCO3) y estruvita (MgNH4PO4) el cual forma un cristal en forma de «Tapa de féretro» (prismas rectangulares). Es frecuente en mujeres. Pueden producir una concreción en «asta de ciervo» en el interior de los riñones.
5) Otros cálculos menos frecuentes
Son de xantinas, iatrogénicos, de silicato (inducido por fármacos como efedrina, o indinavir) y los espurios o falsos.
Según sus características estructurales:
Los cálculos renales pueden ser tan diminutos como un granito de arena o tan grandes como una perla. Incluso algunas piedras pueden tener el tamaño de una pelota de golf. La superficie de la piedra puede ser lisa o con picos. Por lo general son de color amarillo o marrón. Es posible que la ingestión de algunas pastillas como L-carnitina o populares preparados vitamínicos con calcio o magnesio ayude a la aparición de las piedras.
Algunos cálculos renales que ocupan el espacio conformado por la pelvis renal adquieren forma de coral o Litiasis coraliforme.
Véase también RIÑONES Y VÍAS URINARIAS
