La obesidad no es solamente una cuestión de estética, sino un grave problema de salud.
No sólo porque puede considerarse un trastorno físico en sí mismo, sino también porque las consecuencias que le ocasiona al organismo son muchas y muy serias.
Por eso, son cada vez más los hombres y mujeres que tratan de luchar contra ella.
¿Cuáles son las causas?
La obesidad puede ser definida como la acumulación excesiva de tejido adiposo en el organismo por encima del peso medio normal.
Cuándo "esos kilos de más", dejan de ser unos pocos y se transforman en permanentes, se entra en el terreno de la obesidad.
A veces, es el resultado de disfunciones glandulares y de metabolismo.
Es decir, no es consecuencia directa del tipo y cantidad de alimentos.
En estos caso, sólo la atención y el tratamiento médico adecuado pueden ayudar a encontrar la solución.
Pero, en general, la fórmula que la origina es sencilla: la ingestión de manera permanente y habitual de alimentos cuyo valor total en calorías excede las necesidades del cuerpo.
Entre las sustancias básicas que requiere el organismo, están los hidratos de carbono y las grasas vegetales y animales, que proveen el "combustible" para obtener las calorías.
Esto es, la energía necesaria para desarrollar actividades y mantener el calor corporal.
Si se ingresa más combustible del que se gasta, el organismo, de manera natural, lo almacena como tejido adiposo (grasa) en cantidades cada vez mayores.
Aunque pueda sonar irónico, la obesidad se realmente así misma.
Por un lado, comer habitualmente de manera excesiva provoca agrandamiento del estómago, lo que obligará a mantener igual o mayor cantidad de alimentos para alcanzar la sensación de saciedad.
Por el otro, el aumento de peso y corpulencia demandará mayores requerimientos alimenticios para abastecer un cuerpo más voluminoso.
Se trata de un círculo vicioso que es necesario romper.
Luz amarilla
Antes de analizar la forma de prevenir y combatir la obesidad, hay que ver algunas de sus consecuencias.
La obesidad es fuente de graves problemas de salud por dos vías.
En primer lugar, el consumo excesivo de alimentos exige que el organismo trabaje también excesivamente para procesar y asimilar.
Los sistemas digestivos y excretor, el hígado, el páncreas, etc., se ven sometidos a un esfuerzo mucho mayor.
En segundo lugar, el sobrepeso también demanda un trabajo extra de esos y otros órganos.
Se sentirá fatiga frente al esfuerzo, las caminatas, el ejercicio, entre otras molestias.
Esto es consecuencia de una sobre-exigencia del aparato circulatorio o del sistema ósteo-artro-muscular.
Entre otras graves consecuencias, la obesidad puede generar artritis, gota, várices, colesterol alto, arterioesclerosis, hipertensión, dolencias cardíacas, diabetes, etc.
Un sobrepeso importante y continuo es la luz amarilla frente a estos peligros.
La adición a la comida
Cuando se habla de adiciones, se piensa generalmente en drogas, o en el tabaco y
el alcohol.
La realidad es que el.ser humanopuede desarrollar diversos tipos de adicciones a muchas cosas, incluso, a actividades físicas.
Por ejemplo, los estadounidenses han creado la palabra workaholic para referirse a los adictos al trabajo, o sea, aquellas personas que necesitan estar siempre inmersas en su actividad laboral para sentirse bien, y no puede, ni quiere "desenchufarse".
El enfoque médico moderno considera a las adicciones como una enfermedad, y como tal debe ser tratada.
Se puede ser adicto a la comida, como se puede ser al alcohol o el tabaco.
Como la mayoría de las adicciones, ésta tiene un componente físico y otro psicológico.
El aspecto físico se a analizado parcialmente al ver cómo la obesidad se realimenta a si misma.
Pero el problema va más allá. El cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación.
Si normalmente se ingiere un exceso de nutrientes, el organismo buscará encontrar un nuevo punto de equilibrio. Por un lado, requerirá una mayor cantidad de esos nutrientes.
Por el otro, disminuirá su propia producción de ellos, ya que "sabe" que los recibirá.
Por ejemplo, si se acostumbra a comer demasiado azúcar, llegará un punto en que el cuerpo requerirá esa "sobredosis" para funcionar.
En otras palabras, el organismo se ha hecho adicto al azúcar ( o a los alimentos que lo contienen).
Es algo similar a lo que sucede con los diabéticos.
Lo mismo puede ocurrir con los otros alimentos.
Tarde o temprano, esta adicción física generará también adicción psicológica.
La base psicológica de la adicción a la comida ( al igual que el resto de las adicciones) es muy compleja, y un análisis profundo excede el objetivo de este artículo.
Son muchas y diversas las razones que puede llevarlo a ella: la inseguridad, la frustración, el tedio, la ansiedad, el exceso de tensiones, etc.
No sé está hablando del placer que proporciona una buena comida, de tener debilidad por tal o cual plato y cada tanto no poder dejar de comerlo, o de quienes gustan de buscar nuevos sabores o combinaciones.
Se refiere al hecho de tener que comer de manera compulsiva, como una fuerza que se impone a la voluntad.
En este camino, pronto desaparece el placer y es reemplazado por un sentimiento de culpa que acentúa el problema que originó la adicción.
Una circunstancia de este tipo lleva, en el corto plazo, a una situación de obesidad que reforzará la adicción.
En estos casos, es importante comprender que no es eficaz un enfoque parcial del problema.
Ninguna dieta o plan de ejercicio servirá por si solo, si la cuestión es la adicción a la comida.
Es necesario enfrentar el problema en su conjunto, incluyendo el componente psicológico.
Además de la atención especializada individual, existen los grupos de autoayuda para personas obesas que, a partir de la experiencia de los grupos de alcohólicos, brindan asesoramiento, apoyo y la comprensión de aquellos con los que se comparte el.problema.
Cómo romper con el círculo vicioso
Para prevenir la obesidad, si está subiendo de peso, o para combatirla, si el sobrepeso ya es excesivo, es necesario enfrentarla de conjunto.
De nada sirve pasar hambre o hacer ejercicio sin ton ni son.
Ante la desicion de bajar de peso, existen dos riesgos.
El primero es entrar en el "sube y baja". Es decir, alternar períodos de dieta y ejercicio - que se abandona en cuanto se alcanza el peso buscado - con otros en los que rápidamente se recupera el peso perdido, y así empezar de nuevo.
El segundo, mucho más peligroso para la salud, es el "tobogán: pretender bajar rápidamente una gran cantidad de kilos. Esto sólo puede hacerse con tratamiento médico y atención especializada.
Lo mejor es bajar de forma paulatina, combinando una dieta planificada con ejercicio físico moderado.
Quizás se baje de peso más lentamente, pero los logros serán más duraderos, porque estarán relacionados con un cambio de los hábitos de comida y de actividad.
Lo más conveniente es contar con los elementos y sugerencias para planificar una dieta hipocalórica, que permita bajar un promedio de un kilogramo semanal y luego mantener el peso logrado.
Con estos datos y un plan de actividades físicas podrá completar y ayudar a sostener los resultados obtenidos con una dieta.
En este mismo artículo, encontrará un cuadro con la cantidad de hidratos de carbono y grasas que contienen los alimentos más habituales.
Veamos algunos consejos importantes para ganar esta batalla.
No ayune. El ayuno total puede hacer perder peso, pero este pronto se recupera.
Además, debilita el organismo.
No reduzca el número de comidas diarias. Es posible que reduzca la cantidad de calorías que ingiere, pero, en algún momento sentirá apetito y la tentación de "picar" entre comidas.
Planifique sus comidas. Calcule la cantidad de calorías y demás nutrientes que desea ingerir.
Elija los alimentos que más le gusten dentro de esos valores. Combine distintos alimentos, así podrá llevar un mejor control de su dieta (ver fichas en Alimentación).
No compre alimentos en exceso. Trate de adquirir sólo lo que va a necesitar para las comidas que planificó. Evitará tentaciones y podrá mantenerse en el plan.
No tenga gaseosas en su casa. Son una tentación para cualquier dieta y una amenaza para su peso. Elija los jugos naturales de frutas o infusiones sin endulzar.
Coma lentamente. Disfrute y saboree cada bocado. Sentirá mayor saciedad con menor cantidad de comida y ayudará a lograr un mejor funcionamiento del aparato digestivo.
Evite el exceso de sal. La sal excesiva no sólo es perjudicial en si misma, con diversas consecuencias en la.obesidad, sino que, además, estimula las ganas de comer.
Evite los alimentos ricos en grasa, las harinas y el azúcar. Son los principales proveedores de calorías y los que más facilitan la acumulación de tejido adiposo en el organismo. Coma cortés de carne desgrasado, alternando la carne vacuna con la de pollo y la de pescado.
Aumente su actividad física. Es un gran aliado para bajar de peso. Camine todo lo que pueda. Evite el automóvil para trayectos cortos. Suba escaleras en lugar de usar el ascensor. Aproveche los fines de semana y las vacaciones para realizar más a actividad física y recreativa: lo alejará de los problemas laborales y también descansará mejor. Elija un deporte para practicar, pero tenga en cuenta que un obeso -o una persona poco acostumbrada a los esfuerzos- debe consultar a un médico para evitar cualquier riesgo.
Cuídese en las fiestas. Las reuniones y fiestas son un riesgo para quien está realizando una dieta. Están llenas de tentaciones y de alimentos que engordan.
Elija lo que va a conducir. Coma algo antes de asistir para luego tener menos apetito. Evite el alcohol y las gaseosas, y opte por los jugos. Si asiste a un espectáculo público vaya a disfrutar y no a comer.
Si no puede evitarlo, lleve frutas, jugos y alimentos que usted haya preparado, según la dieta que planificó.
EL ORGANISMO DE TODAS LAS PERSONAS FUNCIONA BÁSICAMENTE DE LA MISMA FORMA. CON EDADES Y RITMOS DE VIDA SIMILARES, Y CON EL MISMO TIPO DE ALIMENTACIÓN, ALGUNOS SERÁN DELGADOS Y OTROS SUBIRÁN DE PESO.
Somos distintos: El organismo de todas las personas funciona básicamente de la misma forma. A partir de esta base común, existen diferencias que hacen que cada persona sea un individuo único. Muchos de esos rasgos tienen que ver con la edad, el sector social, el tipo de vida, etc.
Pero otros vienen determinados por la carga genética, la herencia biológica que cada individuo tiene.
Por eso, algunos hombres se quedan calvos muy jóvenes, y otros conservan el cabello toda la vida.
O hay quienes necesitan anteojos desde chicos y quienes, ya ancianos, ni siquiera los usan para leer el diario.
También habrá flacos y gordos por herencia.
Con edades y ritmos de vida similares, y con el mismo tipo de alimentación, algunos serán delgados y otros subirán de peso.
Son los que tienen tendencia natural a engordar. Si ese es su caso,sepa que, si no quiere andar el camino hacia la obesidad, siempre deberá cuidarse mucho más en sus comidas y bebidas que los "flacos que se comen todo".
Pero...¿Y los niños?
La OBESIDAD también puede afectar a los niños. Algunas personas llenan a sus hijos de comida porque aún mantienen la errónea idea de que, en la infancia, la gordura es sinónimo de salud.
Otras subestiman este problema porque consideran que evita la desnutrición y, en todo caso, podrá corregirse más adelante.
Finalmente, están los que son conscientes de sus riesgos pero, por comodidad o por dificultades para establecer una disciplina de alimentación para sus hijos, permiten que consuman golosinas, papas fritas, gaseosas, etc., en forma excesiva.
Es un grave error. En primer lugar, porque un niño gordo no está necesariamente bien alimentado ni recibe todas las vitaminas, minerales y sustancias que necesita para su crecimiento.
Por el contrario, una dieta basada en comida "chatarra" es claramente deficitaria en muchos aspectos.
En segundo lugar, los niños también pueden tener, como resultado de una mala alimentación, trastornos orgánicos tales como colesterol alto, hipertensión, problemas cardíacos, etc.
En tercer lugar, los niños obesos tendrán un mal desarrollo de su estructura óseo-muscular y otros trastornos que luego serán mucho más difíciles de corregir, y pueden transformarse en problemas crónicos.
Por eso, las comidas y bebidas que son nocivas para los adultos son doblemente peligrosos para los niños.
Entonces, es preciso controlar cuidadosamente la alimentación de los niños y adecuarla a cada etapa de su desarrollo.
Consulte con su pediatra al peso ideal para casa edad y constitución física, y la mejor dieta para los niños.
Así evitará serios problemas, ahora y en el futuro.
Causas y tratamiento de la obesidad (Obesity’s causes and treatment)
RESUMEN
Introducción: la cronicidad y factores de riesgo asociados
que definen a la obesidad son características que reflejan la
necesidad de conocer los motivos desencadenantes y el modo
de abarcarla.
Objetivos: recoger la información científica más reciente
sobre esta patología.
Métodos: búsqueda bibliográfica sobre las causas que favorecen el desarrollo de la obesidad, medidas antropométricas más habitualmente empleadas para evaluar la patología
así como el riesgo cardiometabólico asociado al exceso de
grasa y tratamiento médico.
Resultados y Discusión: los tratamientos médicos actuales más respaldados están integrados por la modificación del
estilo de vida favoreciendo mediante técnicas cognitivo-conductuales una alimentación equilibrada hipocalórica y la presencia de ejercicio físico, tratamiento farmacológico y cirugía
bariátrica.
Conclusiones: los diferentes factores relacionados con el
desarrollo o aparición de esta enfermedad y las características que definen los tratamientos médicos a adoptar revelan la
transcendencia de un trabajo multidisciplinar.
ABSTRACT
Introduction: chronicity and associated risk factors that
define obesity are features that show the necessity of knowing its causing reasons and the way of dealing with it.
Main: collecting the latest scientific information about this
disease.
Methods: bibliographic research about the reasons which
favour the development of obesity, the anthropometric measures most frequently used to evaluate this pathology and the
cardiometabolic risk associated with fat excess and medical
treatment.
Results: the current medical treatments with more support include lifestyle modification through behavioural cognitive techniques, a low-calorie balanced feeding and exercise,
pharmacological treatment and bariatric surgery.
Conclusions: the different factors associated with either
the development or the appearance of this pathology, plus the
characteristics that define its medical treatments, reveal the
transcendence of multidisciplinary work.
INTRODUCCIÓN
La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial caracterizada por una acumulación excesiva de grasa. Cuando
la ingesta es superior al gasto energético tiene lugar un desequilibrio que se refleja en un exceso de peso.
El ascendente
número de nuevos casos ha dado lugar a catalogarla como
epidemia1, hecho que refleja la necesidad de conocer las causas desencadenantes para poder trabajar sobre los factores
modificables y el establecimiento de instrumentos correctos
de detección y valoración de esta patología.
OBJETIVO
Este trabajo tiene como objetivo principal recoger la información más reciente sobre las causas relacionadas con el desarrollo de la obesidad, medidas antropométricas recomendadas para su evaluación y estrategias médicas de tratamiento.
MÉTODOS
Se realizó una revisión bibliográfica en documentos científicos y bases de datos Web of Sciencie (WOS), Pubmed,
Scopus, refinando los resultados de búsqueda en función del
idioma, inglés y español y fecha de publicación, últimos 13
años, utilizando como palabras clave: obesidad, obesity,
obesidad abdominal, abdominal obesity, etiopatogenia obesidad, etiopathogeny obesity, causa obesidad, obesity cause, Fat Mass and Obesity Associated (FTO), Melanocortin
4 Receptor (MC4R), cirugía bariátrica, bariatric surgery.
De
los 51 artículos encontrados se seleccionaron aquellos que
incluían información sobre causas, métodos diagnósticos o
tratamiento médico de la obesidad, incluyendo finalmente
un total de 26 referencias.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Diferentes factores favorecen el desarrollo de esta patología (Figura¹).
Entre los factores sociales cabe destacar el desempeño de
trabajos de menor cualificación, ser viudo² o la maternidad en
edades tempranas³.
En relación con los factores económicos, destaca una mayor prevalencia entre las clases sociales más bajas de los países desarrollados en contraposición de las clases sociales
más altas de los países en vías de desarrollo.
Entre los factores ambientales destaca el aumento de la edad², además en
la mujer los cambios hormonales producidos a consecuencia
de la menopausia favorecen tanto el aumento de la ingesta
como la disminución del consumo energético5.
Es importante destacar el ambiente obesogénico que puede
favorecerse en el hogar, donde las figuras paternas pueden
reforzar unos hábitos incorrectos como la sobrealimentación
y el sedentarismo³.
Sin embargo, uno de los factores más importantes en el desarrollo de la obesidad es el estilo de vida del propio individuo. Éste se verá favorecido en presencia de una alimentación definida por un frecuente consumo de alimentos de

elevada densidad energética, un consumo superior a las necesidades, hábitos relacionados con el tamaño de las raciones
o el número de ingestas a lo largo del día. Por ejemplo, la ausencia o realización de un desayuno incompleto, en edades
tempranas, se ha relacionado con la presencia de la obesidad.
Otras alteraciones de la conducta alimentaria como comer rápido, compulsivamente, la presencia de atracones o picar entre horas también se ven relacionados con la presencia
de sobrepeso y obesidad.
Recientemente también se ha encontrado relación con
otros factores como la alteración del sistema circadiano al
verse suprimido el ritmo de la melanocortina, responsable de
la expresión y secreción de leptina y adiponectina; la microbiota intestinal, donde el tipo y cantidad de especies sufren
variaciones en función de la edad, administración de un tratamiento farmacológico, estado metabólico o características
de la alimentación, existe discrepancia acerca de si los
Bacteroidetes se encuentran en mayor o menor proporción
entre los sujetos con obesidad; características perinatales relacionadas con la gestante o el propio sujeto también pueden
contribuir al desarrollo de la obesidad y posteriores alteraciones metabólicas.
Ejemplo de ello es un Indice de Masa
Corporal (IMC) ≥25kg/m2 antes o durante el periodo concepcional, la presencia de varios partos, Diabetes Mellitus (DM)
o hábito tabáquico durante la gestación, un insuficiente
aporte calórico los primeros 2 trimestres del embarazo, ausencia de lactancia materna, un elevado peso al nacer, presencia de exceso de adiposidad previo los 5 años o menarquía
precoz, previa a los 1112.
La aparición de la obesidad también puede deberse a una
enfermedad de origen endocrino.
Las principales alteraciones se encuentran producidas en el eje hipotálamo-hipofisoadrenal, hormona del crecimiento o hipotálamo-hipofisogonadal.
Por último nombrar los factores genéticos, donde puede
estar implicado un solo gen o varios. Entre los genes relacionados con la obesidad es necesario destacar el gen FTO
y MC4R.
El polimorfismo rs9939609 del gen FTO se relaciona con un mayor IMC, perímetro de la cintura o niveles
de insulina, triglicéridos y adiponectina. También se ha encontrado relación entre variaciones de este gen y hábitos del
comportamiento alimentario como la frecuencia de consumo, ingesta, sensación de hambre o saciedad.
De modo
similar variaciones en el gen MC4R se relacionan con un
comportamiento alimentario que favorece el desarrollo de
esta enfermedad así como valores más elevados de masa
grasa o IMC17.
Sin embargo se encuentra cierta controversia sobre cómo
afecta las variaciones de estos genes en las modificaciones de
peso producidas en las estrategias terapéuticas de reducción
de peso en sujetos con sobrepeso u obesidad.
Se observa que
variantes del polimorfismo rs17782313 del gen MC4R no afecta a la reducción de peso o composición corporal así
como el polimorfismo rs9939609 del gen FTO tampoco lo
hace en la reducción de peso.
Métodos diagnósticos
Se encuentran diferentes parámetros para evaluar la obesidad, aunque en el presente documento se nombran los más
utilizados.
Se considera obesidad cuando el porcentaje de masa grasa
es superior al 25% en los hombres y 33% en las mujeres.
Cuando este parámetro no puede determinarse se utilizará el
IMC, valor obtenido de la fracción del peso en kilogramos entre la altura al cuadrado en metros, considerando obesidad
valores ≥30 kg/m2, o el perímetro de la cintura. Se considera
obesidad abdominal cuando la medida tomada sobre la cresta
ilíaca es ≥102 cm en hombres y ≥88 cm en mujeres.
Otros índices también utilizados para la evaluación de la
obesidad son el índice cintura-talla y el índice cintura-cadera.
El índice cintura-talla se emplea para evaluar la obesidad abdominal, considerado 0,5 como límite de riesgo.
Su origen
se plantea al suponer que el riesgo cardiometabólico debido
a la acumulación de grasa abdominal depende de la talla del
individuo. El índice cintura-cadera, clasifica la obesidad en androide, cuando la grasa se acumula principalmente en la zona
abdominal o ginoide si ésta se localiza en glúteos, cadera y
muslos principalmente.
Este índice resulta de la fracción del
perímetro de la cintura entre el perímetro de la cadera, medida tomada alrededor de los trocánteres mayores suponiendo un riesgo aumentado cuando resulta ≥0,9 en los hombres y ≥0,85 en las mujeres.
Tratamiento médico
Los objetivos de la reducción de peso en adultos con obesidad están orientados a la pérdida y mantenimiento del peso
a largo plazo y a la mejora de las comorbilidades asociadas a
esta patología. Las estrategias de intervención en sujetos con
obesidad tipo I y obesidad tipo II incluyen una modificación
del estilo de vida, promoviendo unos hábitos alimentarios saludables y la incorporación del ejercicio como hábito, apoyándose en técnicas cognitivo-conductuales1.
Recomendaciones dietéticas
Con el objetivo de conseguir una reducción de 10% del
peso corporal en presencia de obesidad tipo I o superior en
caso de obesidad tipo II en 6 meses, las recomendaciones
dietéticas están orientadas al seguimiento de una dieta hipocalórica realizada en base a una restricción calórica de 500-
1000 calorías diarias, con la finalidad de alcanzar reducciones
de 0,5-1 kg de peso semanalmente1.
Con una distribución
de macronutrientes del 45-55% del Valor Energético Total
(VET) en forma de carbohidratos, 15-25% del VET como pro-Tratamiento médico
Los objetivos de la reducción de peso en adultos con obesidad están orientados a la pérdida y mantenimiento del peso
a largo plazo y a la mejora de las comorbilidades asociadas a
esta patología.
Las estrategias de intervención en sujetos con
obesidad tipo I y obesidad tipo II incluyen una modificación
del estilo de vida, promoviendo unos hábitos alimentarios saludables y la incorporación del ejercicio como hábito, apoyándose en técnicas cognitivo-conductuales.
Recomendaciones dietéticas
Con el objetivo de conseguir una reducción de 10% del
peso corporal en presencia de obesidad tipo I o superior en
caso de obesidad tipo II en 6 meses, las recomendaciones
dietéticas están orientadas al seguimiento de una dieta hipocalórica realizada en base a una restricción calórica de 500-
1000 calorías diarias, con la finalidad de alcanzar reducciones
de 0,5-1 kg de peso semanalmente.
Con una distribución
de macronutrientes del 45-55% del Valor Energético Total
(VET) en forma de carbohidratos, 15-25% del VET como proteínas y 25-35% del VET como grasas, donde un 15-20%
debe ser monoinsaturada.
La Dieta Mediterránea es el patrón alimentario en el que se fundamentan las últimas recomendaciones.
Recomendaciones de actividad física
Inicialmente se comenzará con un aumento de la actividad
en las tareas diarias como puede ser las realizadas en el hogar, lugar de trabajo o transporte. Posteriormente se recomienda introducir sesiones de ejercicio de intensidad moderada o alta hasta alcanzar unos 150 minutos semanales,
combinando ejercicios aeróbicos con anaeróbicos y acompañando siempre de estiramientos.
Modificación conductual
Las técnicas cognitivo-conductuales deben aplicarse para
fomentar el compromiso que el sujeto debe adquirir frente
la modificación del estilo de vida esperado. Se pretende
concienciar al sujeto de la responsabilidad que adquieren
sus actos frente la consecución de los objetivos establecidos.
La modificación conductual puede aplicarse mediante
diferentes estrategias como el control del estímulo, identificando las causas de un estilo de vida poco saludable; el refuerzo positivo, reconociendo los cambios introducidos; la
re-estructuración cognitiva, modificando las creencias o desmintiendo mitos; la auto-monitorización de medidas corporales, seguimiento de pautas dietéticas o realización de actividad y ejercicio físico mediante registros para conseguir
una mayor implicación del sujeto en el programa de reducción de peso.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico se recomienda para valores de
IMC ≥30 kg/m2 o >27 kg/m2 acompañado de comorbilidades
si con la modificación de los hábitos no se ha logrado una reducción de al menos un 5% del peso corporal en 3 meses.
A nivel europeo, European Medicines Agency ha aprobado
la administración de Orlistat, Liraglutida y Naltrexona Bupropión.
Orlistat es un inhibidor de la lipasa gástrica y pancreática
con capacidad de reducir la absorción grasa y factores de
riesgo cardiovascular. Liraglutida es un análogo de Glucagón tipo 1 (GLP-1) con capacidad de estimular la liberación
pancreática de insulina, enlentecer el vaciado gástrico y con
posible capacidad de reducción del apetito. La combinación
Naltrexona-Bupropión administrado conjuntamente reduce el
apetito, la ingesta y potencia el gasto calórico.
Tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico se recomienda para valores de
IMC >40 kg/m2 o >35 kg/m2 si existen además comorbilidades asociadas, si tras el seguimiento de los métodos anteriores no se ha obtenido una reducción de peso significante.
Con
esta opción terapéutica se busca una importante disminución
de la ingesta y la obtención de una sensación de saciedad
precoz. La técnica será elegida en función del peso y hábitos
dietéticos del sujeto. Las técnicas se dividen principalmente
en tres grupos.
Técnicas restrictivas. Se basan en la reducción del volumen
gástrico, limitando la ingesta y obteniendo una rápida sensación de saciedad. Suelen emplearse cuando el IMC <45
kg/m2. En este grupo se encuentra la gastroplastia vertical
anillada, utilizada en sujetos que ingieren gran cantidad de
alimento; la banda gástrica (Figura 2) que permite obtener un
pequeño reservorio en la parte alta del estómago; y la gastrectomía tubular, con la cual se obtiene una capacidad gástrica final de mayor tamaño.
Técnicas malabsortivas. Se basan en la eliminación de
parte del intestino delgado, limitando la digestión y absorción de nutrientes. Suelen emplearse en valores de IMC
≥45 kg/m2. Se diferencia el bypass yeyunocólico y el yeyuno-ileal.
En este último se anastomosa parte del yeyuno
proximal al íleon terminal.
Técnicas mixtas. Combinan la reducción gástrica con una resección intestinal. El bypass gástrico en Y de Roux (Figura 3)
es la técnica más utilizada actualmente, obteniéndose un pequeño reservorio gástrico anastomosado al yeyuno mediante
Y de Roux, conectado al intestino delgado mediante una derivación proximal.
A veces debe ir acompañado de una colecistectomía. El bypass gástrico distal combina una gastroplastia
vertical anillada con un bypass gástrico intestinal distal. En último lugar, en la derivación biliopancreática se encuentra el bypass biliopancreático de Scopinaro, recomendado en casos de
obesidad extrema.
Consiste en una gastrectomía clásica junto
con una reconstrucción intestinal en Y de Roux y una colecistectomía. En España esta técnica introduce modificaciones realizadas por Larrad. Y otras técnicas que emplean el cruce
duodenal.
CONCLUSIONES
Debido al origen multifactorial, endocrino y de tipo social,
económico, ambiental, estilo de vida, genético, relación con la
microbiota intestinal, que define a esta patología y teniendo
en cuenta las estrategias terapéuticas más respaldadas, éstas
deben abordarse desde una perspectiva multidisciplinar trabajando de manera conjunta con un Psicólogo, Dietista Nutricionista, un profesional en Ciencias de la Actividad Física
y del Deporte, Endocrino y Cirujano con la finalidad de alcanzar una adecuada adherencia al tratamiento.
El uso de métodos diagnósticos, incluyendo porcentaje de grasa corporal,
IMC, perímetro de la cintura, índice cintura-talla, índice cintura-cadera, son esenciales a la hora de evaluar la obesidad y
por ello tras el diagnóstico se debe plantear un tratamiento
basado en recomendaciones dietéticas, aumento de actividad
física, modificación conductual, tratamiento farmacológico y/o
técnicas quirúrgicas.
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PALABRAS CLAVE - Obesidad, dieta, ejercicio, modificación conductual, cirugía
bariátrica.
KEY WORDS Obesity, diet, exercise, behavioral change, bariatric surgery.



